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Cómo dominar el arte de la satisfacción retrasada

VO_46¿Cuál es la llave al éxito y al bienestar financiero?

Podríamos decir que tener un buen salario, o controlar metódicamente tus gastos con un presupuesto, o ser un buen inversor.

Pero hay algo más aparte de prácticas concretas o conocimientos, porque aunque estos también sean importantes para tu salud financiera, se apoyan en una capacidad esencial: la habilidad de retrasar gratificaciones.

Muchos factores externos pueden causarnos una situación financiera difícil, pero más dificultosa se vuelve si no podemos manejar el factor interno y psicológico de demorar una satisfacción, es decir, de esperar por lo que queremos.

Si estás tapado en deudas o luchando por pagar el préstamo que pediste para comprar tu carro o tu casa, probablemente te beneficiarás de adoptar una perspectiva de más largo plazo.

Entonces, ¿cómo aumentar nuestra capacidad de saber esperar para mejorar nuestras finanzas? Veamos:

Lo que aprendemos de niños forma nuestra perspectiva

Las ideas que tenemos sobre el dinero, y todas aquellas que moldean nuestra personalidad, se forman en gran parte en nuestra infancia.

Algunos de nosotros podemos estar más acostumbrados a la satisfacción instantánea y otros a tener que esperar por ellas.

Si crees que tus experiencias de pequeño te hicieron más del primer caso, entonces tienes un desafío por delante: cómo cambiar esa costumbre hacia una mentalidad que valora más el pensamiento a largo plazo y las metas a largo plazo. Tal vez no sea fácil, pero si es posible con la ayuda de estos tips:

Valoramos aquello por lo que trabajamos

Si valoras los logros profesionales, trabajarás duro para tener una carrera exitosa; si valoras la amistad, procurarás desarrollar buenas amistades, y así con otras cosas.

Para aquellos que valoran las satisfacciones instantáneas o al corto plazo y tienen problemas con sus finanzas, es necesario un ajuste en su sistema de valores, empezando por examinar cuáles son, del más al menos importante y mirar detenidamente a cómo te comportas de acuerdo a ellos.

Por ejemplo, si vas de compras al mall cada semana o frecuentas buenos restaurantes, ¿qué te lleva a hacerlo? ¿Se trata de una recompensa luego de una semana de trabajo duro? ¿o de impresionar a otras personas?

Cuando entiendas las razones y los valores detrás de tus acciones, podrás empezar a pensar a trabajar en adoptar una visión mas de futuro.

La imaginación ayuda

Para cambiar tu forma de pensar, una de las mejores herramientas es tu imaginación. Las recompensas a largo plazo no las ves, no están frente a ti ahora, sino que sólo puedes verlas cuando las imaginas y creas una expectativa realista de alcanzarlas algún día.

¡A poner esa imaginación en práctica! Cuando estés a punto de salir para el restaurant, detente e imagina tu meta a largo plazo: sea terminar de pagar tu préstamo, sea tener un buen fondo de retiro, o poder pagar la universidad de tus hijos, etc. Sea lo que sea, imagínalo bien, que se vea posible. Tal vez así decidas quedarte en casa y cocinarte tu propia cena.

Con un poquito de practica, verás como tus endorfinas también aparecen cuando te imaginas un futuro, cercano o no tanto, con las recompensas y satisfacciones que antes eran instantáneas.

Haz el futuro más concreto

Agudiza aún más tu imaginación. Digamos, por ejemplo, que tu meta es tener tu casa propia, pero te es difícil ahorrar para hacer el pago inicial. Esto es lo que podrías hacer: coge una pizarra o cartón y pega fotos de casas que te gusten de una revista y colócalo en alguna parte de la casa que te asegure que lo verás todos los días.

También sirve para moldear nuestra predisposición a ahorrar tener un frasco o cualquier recipiente que sirva de alcancía donde puedas poner ese dinero que te sobró o que decidiste no gastar pensando en tu meta. Seguramente la cantidad que juntes ahí no te pagará una cuota entera de la casa, pero te ayudará mucho a mentalizarte como un ahorrador.

Estos hábitos y prácticas volverán tus metas al largo plazo más reales, más alcanzables y por supuesto te darán la motivación que necesitas.

Pese a nuestras viejas costumbres o enseñanzas de pequeños con respecto al dinero, todos podemos entrenarnos para dominar la habilidad de retrasar gratificaciones, para decidir esperar un poco por la gratificación mayor que la que podemos tener en este instante.

Estos tips te servirán, pero en primera instancia, la diferencia entre lo posible y lo imposible es tu determinación.

¿Tienes alguna forma de evitar gastar en algo en el instante y esperar un poco por lo que quieres?

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