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¿Preferirías hablar de cuánto dinero tienes o de cuánto pesas?

VO_37Hay temas que nos ponen incómodos a todos, y qué peor que hablar de cuánto estamos pesando o de cuánto ganamos.

Si tuvieras que elegir, ¿hablarías sobre cuánto pesas o cuánto ganas?

Algunos expertos creen que la mayoría preferiría subirse a una balanza que contarle a otros cuánto dinero ganan.

¿Por qué nos cuesta hablar de dinero?

Aunque los hombres se sienten más cómodos hablando de su peso que las mujeres, incluso ellas tampoco prefieren hablar de sus ingresos.

Sentimos que ni siguiera es de buena educación preguntarle a otro cuánto gana; y eso en parte es porque solemos relacionar al dinero con el status económico. Cuánto más tienes, más respeto te mereces.

Sobretodo en países históricamente desiguales, la gran diferencia de ingresos genera resentimiento, entonces el que gana bien no le gusta hablar de dinero porque cree que los otros sentirán envidia; y los que ganan poco sienten vergüenza y no quieren revelarlo.

En cualquier caso, si el tema sale en una conversación, es probable que más de uno mienta o de evasivas como “me va bien”.

¿Deberíamos hablar más sobre nuestras finanzas?

No crecimos en un mundo donde se hable abiertamente del dinero, a veces ni siquiera dentro del seno familiar, por eso pensamos que es de mala educación hablar del tema.

Pues no se trata de ir por la vida ahora sacando el tema en cada reunión con amigos o preguntarle a cualquier persona cuánto dinero gana por mes, pero la comunicación es esencial en la construcción de confianza, sobre todo dentro de la pareja o en la familia, y en la construcción de unas finanzas sólidas.

Si hay momentos difíciles hay que hablarlos, discutirlos y ver cuál es la mejor forma de enfrentarlos.

Además, cómo saber si un amigo está en problemas con deudas por ejemplo si no hablamos. No es que podremos aliviar si situación financiera, pero si ser un apoyo moral.

Ser un poquito más abiertos al tema puede ser útil también para dejar de compararnos con otros. Si tu vecino tiene este hermoso carro nuevo pero a costa de renunciar a vacaciones por varios años y quedar endeudado hasta el cuello, ¿aún le tendrías envidia? Las apariencias engañan. Muchas personas compran cosas que no pueden solo para aparentar que tienen más que otros, pero son los primeros en quedar atrapados en un círculo vicioso de deuda permanente.

Si otros prefieren aparentar, no sigas ese camino porque puede ser más caro que aprender a vivir con lo que tienes. En todo caso, si quieres más que lo que tienes, trabaja para ello, busca cómo reducir gastos o ganar más.

No dudes en sacar este tema a la luz con tus hijos, tu pareja o tus padres. La comunicación sobre tus finanzas es tan importante como el manejo que le das.

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