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¿Por qué nos cuesta hablar de dinero?

El dinero es, en general, un tema tabú para nosotros.

Al punto que cuando atravesamos una crisis económica lo que menos queremos es que nuestros amigos se enteren, porque claro, ¿quién quiere estar en boca de todo el mundo? Y menos si es por un asunto de carencia monetaria.

Desde que somos pequeños, nuestros padres nos enseñaron que los problemas del hogar son del hogar, y con la plata pasaba lo mismo. Si nuestros compañeritos del colegio tenían algo que nosotros no podíamos comprar, cualquier excusa era mejor que decir “en mi casa no me lo pueden comprar porque no hay plata”, y así crecimos.

Ahora adultos, la cosa no ha cambiado mucho, si por “x” o “y” motivo estas atrasado en tus cuentas, has cancelado algunos servicios por ponerte un ejemplo, a las únicas personas que recurrirías serían tus padres, ¡porque amigos ni pensarlo!, y entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué nos cuesta tanto admitir que tenemos problemas financieros? Las causas van de toda índole, pero aquí te presentamos las más comunes:

– Nos comparamos: desde el punto de vista psicológico, el hombre siempre se tiende a comparar con sus semejantes, es decir, con el círculo social que lo rodea. Si ve que por alguna razón se encuentra en desventaja frente a sus iguales, entonces recurre a ocultar el hecho con alguna otra cosa.

– Circulo vicioso “así me enseñaron y así enseño¨: Al aprender estas costumbres de nuestros padres, las vamos enseñando a nuestros hijos. De esta forma ellos seguirán sintiendo que el dinero es un tema para no hablar y que es mejor dejarlo para la intimidad del hogar. Si quieres saber cómo llevar a tus hijos por un camino financiero saludable, entra aquí.

– Se siente intimidante: La psicóloga Janine Mossuz-Lavau, en su estudio ‘El dinero y nosotros’, cuenta que para la mayoría de las personas, hablar de dinero es más difícil que hablar de sexo, ¿por qué? Porque cuando nos hacen preguntas relacionadas con cuánto es nuestro ingreso mensual, o los bienes que tenemos, sentimos inmediatamente una invasión a la privacidad y podríamos hasta considerarlo como un atrevimiento.

Sea cual sea la razón por la que no queremos hablar con voz alta de nuestras finanzas, debemos empezar a eliminar ese tabú. Al exteriorizar nuestra economía y nuestros miedos financieros es mucho más fácil empezar el plan de acción. Recuerda que al decirlo en voz alta, no solo te haces un compromiso contigo mismo, sino que al hacérselo saber a terceros (familiares o amigos cercanos) desarrollamos un nivel de compromiso aún mayor y de confianza con quienes nos rodean; pues lo importante también es saber que contamos con alguien y que otros cuentan con nosotros.

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